junio 12, 2006

La Cándida Michelle.

Michelle Bachelet cuenta con una doble legitimidad: carismática y racional. Ésta última se debe a la institución que ocupa. Por ello Weber sostendría que goza de un escenario inmejorable para gobernar y tomar decisiones. Sin embargo, hay un exceso de candidez en ella, da señales erráticas y supone que el carisma que posee -y que le permitió acceder a la presidencia- es suficiente para gobernar. Eso no es así, las decisiones son más racionales de lo que suponemos. El carisma se agota pronto si nos damos cuenta que éste no tiene una relación directamente proporcional con la inteligencia aplicada en las decisiones.

Hay un exceso de candidez cuando habla de empoderamiento -perdonen el neologismo-, y de gobierno ciudadano, pues no reconoce asertivamente que ello le puede jugar en contra. Todos sabemos que no es llegar y entregar poder, y que eso nos puede jugar en contra. Y que por esas promesas le pueden -y deben- cobrar la palabra, cosa que por cierto han hecho. Asimismo se enfrenta a otro problema, pues al indicar que el suyo será un gobierno ciudadano está generando altas expectativas, las que la ciudadanía espera sean acogidas y resueltas. Pero el gobierno es un sistema que recibe demandas y no puede resolverlas todas. Por lo tanto tiene que filtrar, establecer un límite, pero cuando el discurso dice: 'entregémosle poder' y 'gobierno ciudadano' lo que hay es la ausencia de un límite a las demandas. Será muy optimista o cándida nuestra presidenta.

Cuando Bachelet sostiene que los estudiantes que deseen pueden mantener la toma de los colegios reconoce una falta de autoridad para dar soluciones satisfactorias. No es capaz de poner en orden el país. Éste no funciona, ni lo hará si la gente se plega y mantiene en paros. Con ello está indicando que las soluciones se darán en la medida que las demandas se planteen con presión, con paralización del país. Eso no es gobernar, y menos ciudadanamente.

Esto nos sitúa en un escenario donde las nuevas demandas se plantearán con un nivel de presión que será cada vez mayor, es decir, el umbral mínimo para esperar una reacción del gobierno se ha elevado. Así es posible que nos enfrentemos a un doble espiral, por un lado aumento de demandas, y en segundo lugar un aumento las medidas de presión. Los estudiantes no negociaron, sino que exigieron, y es lo que seguirán haciendo otros grupos. Pues el Gobierno no ha sabido tener un manejo adecuado de una crisis. Apostó al quiebre o debilitamiento del movimiento estudiantil, entregando una solución que negó la negociación, y con ello los estudiantes no se sintieron escuchados, sino que triunfadores, empoderados, gobernando. Michelle no retomó el control de la crisis, sino que la evadió.

Es de esperar, por el bien del país, que la candidez de nuestra presidenta se traspase a la sociedad civil y que las futuras crisis -que las habrá- se solucionen en un ambiente bucólico.

Pues pareciera que el problema de Bachelet radica en algo que Clinton dijo en su biografía: Lo primero para ser presidente es querer serlo. ¿Ella lo quiso?.

Un abrazo.

junio 05, 2006

Eutanasia en la Concertación.

Este es un post antigüo que tenía pensado hacerle unas correcciones, pero ya no lo hice.

La Concertación de Partidos por la Democracia es un conglomerado que tenía como objetivo recuperar la Democracia. En sus primeros días tuvo 17 partidos, de los cuales sólo quedan 4 – a saber: PPD, PS, PRSD y DC-. Surgió en un ambiente político diferente al actual, y por lo mismo las confrontaciones eran otras.

Hoy las diferencias son de carácter valórico. Así la DC debiera comenzar a ubicarse en el lugar que le corresponde ser un partido conservador de avanzada, o moderado. El eje PS-PPD- PRSD debiera reformularse y ser el Partido Progresista, es decir, cercano a los socialdemócratas europeos. Pero los caudillismos partidarios no lo permitirían, pues implica una pérdida de poder. Y la derecha: RN y UDI deberían continuar democratizándose, pues de no hacerlo se aplicarían la eutanasia. Y como lo sostuve en el post anterior, debe acercarse en lo económico a la Concertación, y en lo valórico ser el sector conservador por excelencia.

La Concertación ya cumplió, -no es casual que ya no se habla de Concertación de Partidos por la Democracia-. Pinochet dejó de ser relevante, salvo por las investigaciones de DD.HH., y casi todos los actores políticos se han desenmarcado de su figura. De este modo la Concertación mutó de una agrupación instrumental hacia una coalición de gobierno que comienza a agonizar.

Lagos actuó como visionario cuando durante sexenio fortaleció a los ‘progresistas’, en desmedro de la DC, pues presentía –me imagino- que la Concertación no aguantaría más, las dos almas hoy aparecen más claras, pero ya no se trata de autocomplacientes o autoflagelantes, sino que de conservadores versus progresistas. Lo cual también hallamos en la derecha: liberales versus conservadores; por tanto la eutanasia al sistema de partidos se aplicará hoy, o antes del término de gobierno de Bachelet, y abarcará tanto a la Concertación, como a la Alianza. Lo interesante será entonces ver que tipo de eutanasia aplicarán, pasiva, es dejar que esto transcurra solo; o bien activa, es decir, por medio de una inyección.

Creo, que será la DC -tal como lo hizo hace unas décadas- quien modificará el sistema de partidos, pues está llamada a ser el partido moderador, de centro y que se mueve entre la izquierda y la derecha de acuerdo a sus intereses. Pero a diferencia de hace 5 décadas ahora la irrupción de la DC estará dada por su ocaso –como se nota en todas las elecciones- como partido relevante, deberá resignarse a ser un partido sin mucha influencia, como le ha sucedido a todos los partidos que alguna vez fueron de centro, ejemplo de ello es el PRSD.

Sin embargo, hoy la DC estirará el elástico sabiéndose minoría lo cual no considera tan malo, sobre todo cuando es quien genera nuevas mayorías. Por eso cuando Olivares sostuvo que sin DC no hay Concertación está diciéndole a Michelle Bachelet que sin ellos su gobierno será minoritario. Y con ello no tendrá un gobierno exitoso.

Un abrazo.