diciembre 08, 2013

Apuntar, luego disparar.

Hace tiempo ya me dijeron: "tienes corazón de piedra", palabras que aún resuenan y generan cierto dolor en mí. Con el tiempo he descubierto que no tengo un corazón mineral, sino que lleno de sentiemientos, con capacidad de entregarse, de dar cariño, capaz de emocionarse y sentir.

Esas palabras aún están en cierto modo presente, quizás no tanto por el dolor que generaron, y aún persiste. Son palabras presente debido a que recuerdo que era una persona explosiva, que decía lo que le nacía, sin medirlas, sin tener la capacidad de darme cuenta que ellas tienen una carga emocional fuerte en quien las recibe, más aún cuando a quien las dirigía sentía algo por mí, me quería. De modo que eran palabras que dolían.

En una ocasión mi hermano mayor me dijo: tienes que apuntar y luego disparar. Vale decir, pensar qué decir, a quién decir, y luego decirlo. Siempre hay formas más agradables de decir algo desagradable, o algo que uno siente. Si llega y dispara más de un inocente puede terminar dañado, y creo que eso provoqué en más de una ocasión, y claro está, en más de una ocasión con ganas de lanzar un balín de goma o fogueo, lancé un bazucazo.

Hoy me dijeron: "eres el más frío de la vida :/ " Mi parte más sensible, es la emocional, sobre todo que he aprendido a desarrollarla tardíamente, aprender a echar fuera esos sentimientos, física y verbalmente ha sido un ejercicio, un aprendizaje. Que me dijera aquello, fue doloroso, fue desconocer todas esas conversaciones en las que le dije que me cuesta ser de piel, expresar lo que siento, y que me había enseñado, había crecido con él en aquello. Recordé, lo que mi hermana me dijera tiempo atrás "tienes corazón de piedra".

Si sólo hubiese cambiado esa afirmación, por una pregunta, una sencilla pregunta, habría sido distinto. Si tan sólo me hubiese preguntado: ¿qué te pasó, te noté extraño, diferente?, en vez de decirme: "eres lo más frío de la vida :/ "

"Me siento mal" fue lo último que le dije, y apagar el celular, Il n'y avait rien á faire.

Fue lo más sano.